miércoles, 25 de enero de 2017

El primero

1/18/17

En los EEUU:

La primera vez que tenía una interacción significativa con latinos era cuando trabaja en un Outback Steakhouse en Raleigh. Trabajaba yo como mesero y antes de eso como busboy, pero todos los cocineros eran mexicanos, salvo un guatemalteco.  Por eso, siempre hablaba con ellos el español que yo había aprendido en colegio. De ellos, aprendí sobre las tradiciones familiares que tienen mexicanos—había tres generaciones de una sola familia. Poco a poco, mi español mejoraba, y aprendí más sobre la comunidad mexicana en Raleigh.


Afuera del país:

Estudié en Quito, Ecuador por un semestre. Tuve la oportunidad vivir con una familia Quiteña y de ellos aprendí como expresarme, no sólo hablar. En Ecuador tenía la fortuna buena conocer a personas de una variedad de orígenes—mis compañeros de clase que eran los hijos de los ricos del país--unos amigos que conocí en el gimnasio que tenían familia Quichua—cubanos y colombianos que habían venido a Ecuador para escapar peligro en sus propios países. Ecuador cambio mi uso de español. Ahora mi meta es para incluir español en mi vida diaria—espero que sea en mi trabajo. Yo me voy a Oaxaca para conocer una cultura nueva, para aprender cómo viven la gente de México. Pienso que va a ser una buena manera de conocer a la gente mexicana en los EEUU cuando regreso. ¡La única cosita---espero que nada mal me pase cuando estoy por allá! Que suerte que tengo yo para tener mis carnales Bruce y Keegan en el viaje.